Saturday, July 15, 2006

CARACOL

Encontrábase Martín viendo las estrellas, mientras veía pasar el tiempo por sus ojos, una lágrima le recordaba el tiempo que había vivido a solas, durante muchos años, durante mucho tiempo, no podía entender como era posible que sintiera tanta desgracia en su vida, era algo simplemente inexplicable, con su mano sujetaba un portafolios azul, demasiado fuerte, demasiado pesado, parecía más el receptáculo de sus penas que la herramienta de su trabajo, de su empleo como gerente de banco, algunas veces llegaba tarde al trabajo, muchas veces no dormía, tan solo se quedaba viendo las estrellas, como un idiota, como un verdadero estúpido.
Eso era él para mi, era un imbécil, un profuso soñador de las estrellas, como puede alguien ser tan confuso y a la vez tan simple?, como puede alguien ser tan inteligente y a la vez tan estúpido?, eso es lo que yo me pregunto, solo soy un caracol, pero los caracoles podemos pensar más que los demás, no solo por la baba que emanamos al andar sino porque nuestro fragil caparazón muchas veces se rompe y que doloroso es cuando se rompe tu caparazón y todos pueden ver y escuchar lo que sientes, sabes una cosa, mientras ayer hablaba con la cucaracha le pregunté porqué no puedo dormir por las noches, porqué no puedo sentir lo que él siente, Martín, al igual que todas las noches se refugia en las estrellas, se pierde en ellas, a veces pienso que brilla más que ellas, mucho más, y quiero recalcarte querida gaviota que no soy baboso, no lo soy, lo que emano es tan solo un producto complicado de mi propia naturaleza, justo como la atropina acelera el pulso cardiaco, y como, como el escritor de tantos libros que leí cuando quería ser mariposa se conviertieron en nada, y como los negocios que teníamos presentes se reivindicaban una y otra vez.. demasiado evolucionado mi querida gaviota? yo creo que si, pero te sigo contando, la cucaracha estaba muerta ya, de nada servía que le hablara más y más, nada, muchas veces con el pensamiento hablamos más que con las pocas palabras que nos quedan, creo que las pocas palabras que nos quedan se expanden cada vez menos, es como una gran contracción, pero la cucaracha ya estaba muerta y Martín no es, era y será un imbécil que ve las estrellas, que barbaridad, siento que nada tiene sentido, siento que todo esto es por demás absurdo, pero tan solo me baso en la bastedada de mis sueños, en las ínfulas de mi grandeza para comprender quizá que Martín no era tan estúpido después de todo, no, tampoco era un idiota, solo que no sé comprender el receptáculo de su nostalgia, creeme si fuera el portafolios yo mismo se lo quitaría, yo mismo lo haría, solo que su inteligencia es tan tan grande que a veces ni le da tiempo de suspirar pues el llanto lo acapara en todo y en casi todos.
Querida paloma, te has quedado dormida y Martín no es más que un triste recuerdo, que decir... como decirtelo, parece que va a saltar, míralo, parece que lo va a hacer, ese gran peñasco que se ilumina con la luz de la ciudad es tan hermoso que siento que me puedo fusionar con el, con ellos, Querida paloma, estás dormida ya, no me escuchas, no me ves... Que más puedo decir, solo soy un caracol... y Martín.. una estrella fugaz..

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