Saturday, July 15, 2006

LOS JUICIOS DE MUSHCA

Danilo era un chico solitario, un joven de diecisiete años que vivía con sus padres, personas de la alta sociedad en su estado, a pesar de tenerlo casi todo, el no era un muchacho satisfecho, sentía que le faltaba algo a su vida, sus padres, ocupados siempre en cuestiones del protocolo empresarial, creían que la educación de un hijo se basaba plenamente en enviarlo a buenos colegios y oprimirle con buenos castigos ante sus efimeros malos comportamientos. La monotonia era el pan de cada día por el que visualizaba las cartastrofes venideras a su destino, había madurado rápidamente, al menos eso creía, sin embargo la juventud se le presentaba como un arrebato de recursos intangibles, prácticamente el querer pretender la inmadurez necesaria para salir a divertirse con sus compañeros era un requisito casi inexorable que muy pocas veces lograba asentarse para si de acuerdo a su época, a su tiempo y a su modo de vida.
El muchacho, que carecía de amigos, solía pasar horas leyendo o navegando por Internet, de esa manera podría escapar del yugo invisible de su familia y transportarse a un mundo imaginario donde sus sentidos gobernaran el mundo que le rodea, el creador de si mismo se convierte en dios omnipotente y omnipresente en el medio por el que habita cada dia.
Por las noches era la hora perfecta cuando solía navegar, después de un día ajetreado en la escuela, después de la lectura de un buen libro, de recostarse a descansar de un día de estudio y soledad, solo después de aquello podría perderse entre las letras de los libros e irradiar su faz con los colores de la Internet, aquellas distantes ráfagas que resplandecen a velocidades incalculables en millonésimas de segundo, imperceptibles para el ojo humano.
Cierta noche, cuando el sentido de escapatoria nublaba sus pensamientos, navegaba por la red, entró en un buscador y tecleó la palabra Escapar de este mundo, aparecieron numerosas páginas con un contenido un tanto irrelevante, pero una en especial llamó su atención, “Escapar: Bienvenido a Mushca”, dio clic en el vínculo y apareció una homepage misteriosa, Danilo sintió escalofríos al ver aquellos colores café oscuro, rojo y amarillo que se fusionaban con un torrente de letras verdes, - una mala combinación – pensó, sin embargo al introducirse en el texto, logró interesarse más y más por la historia que relataba aquella página, un reino perdido en un medio paralelo que había sido invadido por guerreros de otros mundos y con mano de hierro oprimían al pueblo, a una sociedad ancestral que moría de hambre esclavizada bajo reprochables reprimendas a la abundante insurgencia, se invitaba a
- Esto si que es una buena broma. – Pensó Danilo
A pesar de elo no podía separarse de aquella página de internet, de pronto dio clic en el vínculo que decía <>, un clic bastante más caracterpistica, pareciera como si la habitación se hubiera cimbrado amnte un sonido especialmente agudo que resonaba a manera de eco por toda la habitación.
Ante sus ojos aparecieron centenar de imágenes que se cargaron rapidamente, juntos conformaban un opergamino, “El pergamino de Ponio” tal como mencionaba el título del mismo; dividido en tres parrafos, estaba escrito en un idioma entre arabesco y latín, con signos garigoleados, tal pareciera que era la copia fiel de una imagen real.
Danilo recito las palabras del primer parrafo, no comprendía el significado de la unión de palabras pero por alguna extraña razón, comprendía la unidad del sentido. Un aire frio entr+o pr la ventana, que se abriop bruscamente, pareciera que algo extraño estaba por ocurrir, el muchacho se sintió distraido del incidente de la ventana que golpeaba la pared con un sonido bastante fuerte, prácticamente los cristales de la misma vibraban de tal manera que pareciera el chasquido de las mismas castañuelas. Apagó la computadora y se fue a dormir a su cama.
Al día siguiente sintio extrañeza al saber que sus padres no se habían ido a despedir de el, como era costumbre, sus escasos encuentros se caracterizaban por saludos eminemtenente formales y roedeaos de una solemnidad sin precedentes. Bajó las escaleras de los domitorios que lo conducirían a la cociona y vio en la mesa, un plato con ceral, una garrafa con leche y una jarra con jugo de naranja; desayunó hasta tarde mientras leia unas revistillas de su madre, una nota pegada en el refrigerador era el mensaje de que sus padres habian partido a Los Angeles aún haberle comentado aquello a su unico hijo, quedo entonces solo, a merced de si mismo pues los sirvientes descansaban ese día.
Los padres de Danilo confiaban en el, sabían que habían educado a un buen hijo a base de regaños y reglamentaciones de tipo casi militar, el niño subió a su habitación y se recostó, vio un rato la televisión y mientras estaba en su cama, escuchó ese sonido de la computadora al estar encendida, viro la cabeza con rareza y se levanto, prendió el monitor de la computadora y vió la extraña página que permanecía abierta. Volvió a apagar la computadora y regresó a su cama con indiferencia. No habían pasado ni quince minutos cuando volvió a escuchar el mismo sonido de la computadora encendida, se levantó de nuevo y con enojo checó las conexiones de la misma, se volvió a sentar y cuando estaba a punto de cerrar la ventana y apagar la computadora, comenzó a leer el texto raro. Una sonrisa se dibujó en su rostro y posterior a aquello una pequeña voz resonó en su mente. <>, sintió gran extrañeza al escuchar aquello y cuando se dispuso a apagar la computadora la ventana de su habitación se abri´po burcamente, era como un torbellino que hubiera entrado por aquella, el cielo se nublo completamente y el viento rapidamente se apodero de la habitación, todo gitraba en una sola dirección, la succión de la misma fuerza del viento se dirigia a una sola dirección, hacia el monitor de la computadora, Danilo estaba aterrorizado por aquello y trato infructuiferamente abalanzarse contra la ventana para cerrarla pero aquello fue imposible, de pronto, sintio como el monitor que se hbia convertido en una especie de “ojo de tornado” le succionaba con tal fuerza que rapidamente quedo sin sostén alguno, todavía cuando estaba siendo aprehendido por aquella fuerza de proporciones incalculables, trato de sujetarse de la silla, de la mesa, sin embargo todo fue infructifero, se lo había tragado ya la pantalla.

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