ANDALI
I.
Chocolate caliente
“Servir chocolate es como bañarse con el rocío de la libertad que fluye... y cuya espuma sube, se desparrama y sucumbe ante si misma.”
- Andalí ya está tu chocolateeee!, vente que se te va a enfriaaar!! – gritaba Doña MarucaCorría por las laderas de la montaña un jovencito que apenas y había superado la pubertad, sus lacios cabellos negros se viraban ante la dirección distal del viento. Su piel tostada por el sol, sus labios rojo brillante y su mirada tierna dotada del brillo resplandeciente de sus hermosos ojos café oscuro, iluminaban una inocente sonrisa juguetona. Corría, corría por las laderas, sucumbían los verdes pastos, el cielo azul emanaba destellos amatistas sobre las veredas de su andar, exuberante vegetación, resecos pastizales de otrora sembradíos florecientes y jugarretas corporales animadas de exquisita energía vital.
- Ya vine amá – respondió Andalí
- A que chamaco, pues donde estabas!, a ver límpiate esa carita y tomate tu chocolatito – respondió con voz de ternura la regordeta maruca
- Es que has de cuenta que allá abajo iré hartos chavos que venian de León, estaban rete contentos amá, porque fijate que este Tiburcio llegó del otro lado y les trajo ropa nueva a Fabián y Aurelio porque según dice Mariana trajo retehartos dolares, si ama, viene rete pesudo y pos yo fui a ver que me podia regalar, digo a ver si me daba un varo.
- Y tu pa que quieres dinero, que no te basta con lo que te doy yo aquí?
- Pos no amá.. Bueno si, pero pos yo quisiera tener más, en este pinche pueblo no hay nada, nunca he salido de aquí, ni conozco la ciudad ni nada de nada, no sé minimo ya estoy en edá de chambear, de sacar pa los gastos, yo ya me quiero casar amá, quiero vivir mi vida..
La regordeta le dio un golpe en la cabeza – Si serás.. ya te he dicho que te me quedas aquí hasta que seas ya mayor, no quiero que te pase nada malo, además allá abajo está lleno de porquería, de mierda, de gente mala, pa que te quieres ir, aquí lo tienes todo, si te vas a casar pero será cuando yo te diga, no cuando tu quieras, primero tienes que acabar la escuela, no se trata nada mas de largarte asi porque si, no, tienes que ver por ti y por mi, por los dos, yo ya estoy cansada y sabes que no nos falta nada aun, vives prácticamente en sabanas de tercioperlo, además no quiero que te empuerques y si no vas a la ciudad es porque no y punto.
Va pues amá – Tomo su chocolate caliente, la espuma quedó impregnada en sus labios y en un instante quedose estatico ante la imagen humeante de su bebida, paralizado en su pensamiento…
“Mira Andalí, tu tienes que entender que las cosas no son asi de sencillas, afuera, alla, existen innumerables castigos pagados por una gloria infima, escasa, poco redituable, la ciudad presenta desoíos que cegaran tu alma, que cerraran tu vista y negaran tu existencia, puede que te fundas en todos al unisono o que niegues que todo lo tuyo simplemente jamás podrá serlo porque no creeras que te corresponde, mirate, entiende, todo lo que deseas esta a tu alcance, solo debes de perseverar en alcanzarlo, aquí lo tienes todo, absolutamente todo, el chocolate es de nosotros, es tuyo, si pudiera darte un ejemplo claro tu pudieras ser como un grano de cacao, mira, tal como este, desde que se siembra, se riega, se cuida, se cosecha, se tuesta, se muele y se prepara, asi eres tu, debes de regarte a ti mismo para poder cosechar lo que se ha sembrado en ti, después de ello, estarás listo, como un grano de cacao por si mismo, listo, bien listo, preparado para ser tostadito, y después molidito todo a favor de tu preparación y cuando menos te des cuenta verás que alguién más ya bebe de ti, verás que alguien ha sido tan poco feble como para negarse a degustar de tan exquisita bebida, tu eres un cacaito Andalí.”
Las cosas no siempre representan lo que son en realidad, muchas veces la realidad se presenta como una desvirtud de los conceptos tangibles, pudiera ser más como una ilusión, una procreación de la antitesis verdadera, como una falasia, como una jugarreta de nuestros sentidos. El mundo en el que vivia Andalí estaba lleno de color, de folclor, de tradición, de eminencia patriota y también de un altruismo infimo de las migajas de la liberación, el entender los asentamientos del creador como uno mismo y sobre todas las cosas de corroer las lentitudes flemáticas del ente cultural que inmersa al mexicano haría diferente a Andalí del resto de sus contemporaneos.
El deseaba luchar por si mismo, salir de las ataduras que lo aferraban fuertemente hacia un destino fallido, fue entonces, bajo el sabor de un chocolate caliente, cuando comprendió que la esencia de la vida no es vivir bajo el yugo de los demás, sino el creer en uno mismo y la reciprocidad de su pensamiento hacia lo externo y netamente tangible de su ser, pocas veces se representa a la materia como un concepto puro, libre, unico, es devoción a sus mas puros instintos en asimilar dichas asociaciones puesto que son estas las meras representaciones de lo que se puede ser realmente la realidad.
Chocolate caliente
“Servir chocolate es como bañarse con el rocío de la libertad que fluye... y cuya espuma sube, se desparrama y sucumbe ante si misma.”
- Andalí ya está tu chocolateeee!, vente que se te va a enfriaaar!! – gritaba Doña MarucaCorría por las laderas de la montaña un jovencito que apenas y había superado la pubertad, sus lacios cabellos negros se viraban ante la dirección distal del viento. Su piel tostada por el sol, sus labios rojo brillante y su mirada tierna dotada del brillo resplandeciente de sus hermosos ojos café oscuro, iluminaban una inocente sonrisa juguetona. Corría, corría por las laderas, sucumbían los verdes pastos, el cielo azul emanaba destellos amatistas sobre las veredas de su andar, exuberante vegetación, resecos pastizales de otrora sembradíos florecientes y jugarretas corporales animadas de exquisita energía vital.
- Ya vine amá – respondió Andalí
- A que chamaco, pues donde estabas!, a ver límpiate esa carita y tomate tu chocolatito – respondió con voz de ternura la regordeta maruca
- Es que has de cuenta que allá abajo iré hartos chavos que venian de León, estaban rete contentos amá, porque fijate que este Tiburcio llegó del otro lado y les trajo ropa nueva a Fabián y Aurelio porque según dice Mariana trajo retehartos dolares, si ama, viene rete pesudo y pos yo fui a ver que me podia regalar, digo a ver si me daba un varo.
- Y tu pa que quieres dinero, que no te basta con lo que te doy yo aquí?
- Pos no amá.. Bueno si, pero pos yo quisiera tener más, en este pinche pueblo no hay nada, nunca he salido de aquí, ni conozco la ciudad ni nada de nada, no sé minimo ya estoy en edá de chambear, de sacar pa los gastos, yo ya me quiero casar amá, quiero vivir mi vida..
La regordeta le dio un golpe en la cabeza – Si serás.. ya te he dicho que te me quedas aquí hasta que seas ya mayor, no quiero que te pase nada malo, además allá abajo está lleno de porquería, de mierda, de gente mala, pa que te quieres ir, aquí lo tienes todo, si te vas a casar pero será cuando yo te diga, no cuando tu quieras, primero tienes que acabar la escuela, no se trata nada mas de largarte asi porque si, no, tienes que ver por ti y por mi, por los dos, yo ya estoy cansada y sabes que no nos falta nada aun, vives prácticamente en sabanas de tercioperlo, además no quiero que te empuerques y si no vas a la ciudad es porque no y punto.
Va pues amá – Tomo su chocolate caliente, la espuma quedó impregnada en sus labios y en un instante quedose estatico ante la imagen humeante de su bebida, paralizado en su pensamiento…
“Mira Andalí, tu tienes que entender que las cosas no son asi de sencillas, afuera, alla, existen innumerables castigos pagados por una gloria infima, escasa, poco redituable, la ciudad presenta desoíos que cegaran tu alma, que cerraran tu vista y negaran tu existencia, puede que te fundas en todos al unisono o que niegues que todo lo tuyo simplemente jamás podrá serlo porque no creeras que te corresponde, mirate, entiende, todo lo que deseas esta a tu alcance, solo debes de perseverar en alcanzarlo, aquí lo tienes todo, absolutamente todo, el chocolate es de nosotros, es tuyo, si pudiera darte un ejemplo claro tu pudieras ser como un grano de cacao, mira, tal como este, desde que se siembra, se riega, se cuida, se cosecha, se tuesta, se muele y se prepara, asi eres tu, debes de regarte a ti mismo para poder cosechar lo que se ha sembrado en ti, después de ello, estarás listo, como un grano de cacao por si mismo, listo, bien listo, preparado para ser tostadito, y después molidito todo a favor de tu preparación y cuando menos te des cuenta verás que alguién más ya bebe de ti, verás que alguien ha sido tan poco feble como para negarse a degustar de tan exquisita bebida, tu eres un cacaito Andalí.”
Las cosas no siempre representan lo que son en realidad, muchas veces la realidad se presenta como una desvirtud de los conceptos tangibles, pudiera ser más como una ilusión, una procreación de la antitesis verdadera, como una falasia, como una jugarreta de nuestros sentidos. El mundo en el que vivia Andalí estaba lleno de color, de folclor, de tradición, de eminencia patriota y también de un altruismo infimo de las migajas de la liberación, el entender los asentamientos del creador como uno mismo y sobre todas las cosas de corroer las lentitudes flemáticas del ente cultural que inmersa al mexicano haría diferente a Andalí del resto de sus contemporaneos.
El deseaba luchar por si mismo, salir de las ataduras que lo aferraban fuertemente hacia un destino fallido, fue entonces, bajo el sabor de un chocolate caliente, cuando comprendió que la esencia de la vida no es vivir bajo el yugo de los demás, sino el creer en uno mismo y la reciprocidad de su pensamiento hacia lo externo y netamente tangible de su ser, pocas veces se representa a la materia como un concepto puro, libre, unico, es devoción a sus mas puros instintos en asimilar dichas asociaciones puesto que son estas las meras representaciones de lo que se puede ser realmente la realidad.
